
La langue espagnole
L'espagnol
est ma langue d'adoption. En 97/98, j'ai réalisé un des rêves que
j'avais : vivre en utilisant l'espagnol au
quotidien, dans toutes les situations de la vie. J'ai passé une année fantasticarrément
géniale à Zaragoza (oui oui, je sais, on dit Saragosse, nous) pour ma maîtrise.
Ca a duré une merveilleuse année.
Maintenant, l'espagnol me maaaaaanque !! Heureusement que le lis régulièrement
et que je retrourne dans ce pays de temps en temps !
Voici
quelques petits 'trabalenguas', histoire de s'emberlificoter avec les sonorités
:
Tres tristes tigres comieron trigo en un trigal.
Cuántos tristes tigres comieron trigo en un trigal ?
El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Rodriguez se lo ha cortado.
El cielo está enladrillado, ¿ quién lo desenladrillará ? El desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será.
El arzobispo de Constantinopla se quiere desarzobispodesconstantinopolitanizar.
¿ Quién lo desarzobispodesconstantinopolitanizará ?
El desarzobispodesconstantinopolitanizador que lo desarzobispodesconstantinopolitanice, buen desarzobispodesconstantinopolitanizador será.
Voici
maintenant un texte rigolo sur la richesse de la langue espagnole, hihi !
Désolée si vous ne parlez pas espagnol... Vous allez bien moins comprendre, c'est sûr.... Bin... Fô apprendre !! :o)
LA RIQUEZA DEL LENGUAJE CASTELLANO
L'attaché culturel, directeur de l'Institut français, service culturel de l'ambassade de France en Espagne.
Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número de acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada, que hace referencia a los atributos masculinos, "cojones".
Si va acompañado de un numeral, tiene significados distintos, según el número utilizado. Así "uno" significa caro o costoso (valía un cojón), "dos" significa valentía (tiene dos cojones), "tres" significa desprecio (me importa tres cojones), un número muy grande y par significa dificultad (lograrlo me costó mil pares de cojones).
El verbo cambia el significado. Tener indica valentía (aquella persona tiene cojones), aunque en admiración puede significar sorpresa (¡tiene cojones!), poner expresa un reto, especialmente si se pone en algunos lugares (puso los cojones encima de la mesa). Se los utiliza para apostar (me cotro los cojones).
El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así el tiempo presente indica molestia o hastío (me toca los cojones), el reflexivo significa vagancia (se toca los cojones), pero el imperativo significa sorpresa (¡tócate los cojones!).
Los prefijos o sufijos modulan su significado : "a" expresa miedo (acojonado), "des" significa cansancio (descojonado), "udo" indica perfección (cojonudo), pero "azo" se refiere a la indolencia o abulia (cojonazos).
Las preposiciones matizan la expresión. "De" significa éxito (me salió de cojones) o cantidad (hacía un frío de cojones), "por" expresa voluntariedad (lo haré por cojones), "hasta" expresa el límite de aguante (estoy hasta los cojones) y "sin" la cobardíia (era un hombre sin cojones).
Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa un frío (se me quedaron los cojones morados), la forma el cansancio (tenía los cojones cuadrados), pero es desgaste implica experiencia (tenía los cojones pelados de repetirlo). Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados) ; sin embargo hay un tamaño máximo (tiene los cojones como el caballo del Cid) que no puede superarse, porque entonces indica torpeza o vagancia (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos e incluso necesita una carretilla para llevarlos).
La interjección ¡cojones! significa sorpresa, y cuando uno se halla perplejo los solicita (¡manda cojones!).
En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones).
En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones.
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